La visita de Sanguijuelas del Guadiana a Salamanca dejó claro que la banda vive uno de los momentos más intensos de su carrera. Los conciertos celebrados los días 26 y 27 en la Sala Camelot colgaron el cartel de sold out, confirmando la enorme expectación que existe alrededor del grupo.
Desde antes de que se abrieran las puertas, el ambiente ya anticipaba una noche especial. Decenas de fans esperaban en los alrededores de la sala con ganas de vivir uno de los directos más comentados del circuito alternativo nacional.
La banda apareció sobre el escenario entre aplausos y gritos de un público que no tardó ni unos segundos en entrar en ebullición. Desde los primeros acordes quedó claro que el concierto iba a ser una auténtica fiesta.
Las canciones fueron sucediéndose entre saltos, coros masivos y una energía constante que no decayó en ningún momento. El sonido potente y la actitud cercana del grupo generaron una conexión inmediata con la audiencia, que cantó cada tema como si fuera un himno.
Uno de los elementos más destacables de la noche fue la respuesta del público salmantino. La Sala Camelot se convirtió en una olla a presión donde cada canción provocaba una reacción todavía mayor que la anterior.
Hubo momentos de euforia colectiva, abrazos entre amigos y ese ambiente tan característico de los conciertos que terminan convirtiéndose en una experiencia compartida.
Entre canción y canción, la banda no dudó en agradecer el apoyo recibido en Salamanca. Los músicos se mostraron cercanos y cómodos sobre el escenario, disfrutando de un público que respondió con una intensidad poco habitual.
Se nota que Sanguijuelas del Guadiana ha ganado solidez con la carretera. El grupo se mueve con naturalidad en directo y consigue que cada concierto tenga personalidad propia.
El tramo final del concierto fue simplemente explosivo. Las últimas canciones provocaron uno de los momentos más intensos de la noche, con toda la sala cantando al unísono y saltando sin descanso.
Cuando las luces se encendieron, nadie parecía tener prisa por abandonar la sala después de un concierto que dejó claro por qué la banda está creciendo con tanta fuerza en la escena nacional.


