Anni B Sweet se sacude la oscuridad en «Alegría», su disco más luminoso
La madrileña vuelve con un álbum producido por James Bagshaw (Temples), con Santiago Auserón y Tulsa como invitados y la tropicalia como brújula
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Anni B Sweet ha vuelto, y lo ha hecho con un título que es casi una declaración de intenciones. «Alegría», su nuevo álbum, cierra una época especialmente dura en la vida de Ana y la reconcilia con la música, que fue precisamente lo que la ayudó a salir del pozo. El disco llega con James Bagshaw (Temples) a la producción y con dos invitados de peso: Santiago Auserón y Tulsa.
No es un regreso cualquiera. Funciona como un reseteo, tanto del cuerpo como de la cabeza. Ana mira atrás para entender quién es hoy, con las cicatrices que arrastra y con los sueños que ha recuperado por el camino. También hay gratitud: el álbum es, en buena medida, un agradecimiento a las canciones que le devolvieron las ganas cuando todo parecía negro.
Brasil, psicodelia y pop setentero
El sonido de «Alegría» bebe de la música brasileña y de la tropicalia, pero también de la psicodelia de los sesenta y del pop de los setenta. La deuda con Gal Costa es enorme, y en el mapa de referencias aparecen igualmente Caetano Veloso y Juan Perro.
De ellos toma una idea muy concreta: cantar historias complicadas con un ritmo que invita a moverse. Ese calor, ese balanceo, es lo que Anni B Sweet persigue aquí. La alegría no tapa lo vivido; sirve de hilo para llegar a la libertad y para contar sin rodeos una realidad que la llevó al límite.
Surrealismo para sacar el veneno
Las letras funcionan como una catarsis. Tras empaparse de Breton y Juan Rulfo, Ana recurre al surrealismo y al realismo mágico para remover recuerdos y dejar salir lo que dolía. Por sus versos desfilan dragones y huracanes, y en «No le encuentro la gracia» el caos se despliega uniendo cielo y tierra.
Las colaboraciones tienen peso propio. En «Todo está bien», Santiago Auserón le lanza un consejo que resume el espíritu del disco: «canta y no te calles». Tulsa, por su parte, la acompaña en «En mi olvido», un tema que la empuja a despegar y que actúa como cierre natural del álbum.
Aún queda una última pieza. «Bailando espero» llega como final alternativo, a modo de recuento, y deja la foto más nítida de esta nueva etapa: una Anni B Sweet feliz, independiente y bailando sin preocuparse de quién la mira.
Escrito por
Rubén Benito· Fotógrafo y redactor
Salmantino y apasionado de la música desde niño. Durante ocho años fue propietario, director y programador de La Chica de Ayer, la sala de conciertos de Salamanca que da nombre a esta revista; cuando la dejó, fundó La Chica de Ayer Magazine para seguir contando la música en directo desde dentro. Firma las crónicas y las fotografías de conciertos y festivales en Salamanca, Valladolid y el resto de Castilla y León. También es DJ y productor, y publica su música en Spotify como Ruben Montes.