El Palacio de Congresos de Salamanca fue escenario de una de esas noches que se viven con los cinco sentidos. Morgan recaló en la ciudad dentro de su Hotel Tour 2025, dejando claro que su directo atraviesa un momento de madurez creativa y conexión absoluta con el público.

Desde los primeros compases, la banda desplegó un sonido elegante y envolvente, cuidando cada matiz y llevando al público por un recorrido emocional que alternó intensidad, delicadeza y momentos de pura celebración colectiva, creando una atmósfera inigualable.

Un servidor, por desgracia, no había visto ni escuchado nunca a Morgan, salvo una noche en una JAM, en un local de Salamanca (hace 6 años). Acudió toda la banda menos Nina, que tenía que descansar, y le brindaron a una fan la oportunidad de cantar 2 canciones con su banda favorita. Esta vez si he podido estar ahí, y os aseguro que es indescriptible las sensaciones que he vivido en este concierto. Mezcla de soul, blues, rock, funk… una auténtica locura!!!

Con Nina de Juan al frente, la banda mostró una compenetración total. Su voz, magnética y cargada de verdad, fue el hilo conductor de un repertorio que combinó canciones de su último trabajo —el ecléctico Hotel Morgan— con temas ya imprescindibles en su trayectoria. La respuesta del público fue inmediata: silencio absoluto en los pasajes más íntimos y entrega total en los momentos de mayor energía.

Arrancó con «Planet Earth» y «Blue Eyes», dos temas que consiguieron sumergirme de lleno en la atmósfera que habían creado, con una puesta en escena sencilla pero acorde al setlist. Para crear esa atmósfera fue fundamental la iluminación, también impecable.

El espacio del Palacio de Congresos jugó a favor del espectáculo, permitiendo apreciar una instrumentación rica en detalles, con arreglos precisos y una ejecución inmejorable. Morgan demostró una vez más que su música no entiende de artificios, sino de emoción bien construida. 

La incorporación de músicos adicionales al núcleo de la banda, como los hermanos Willy (al bajo) y Gabi de Planas («el hombre orquesta», teclados, percusión, efectos, guitarra…), expandió el sonido de manera impecable, destacando arreglos cuidados y una cohesión instrumental que envolvió al público de principio a fin. La química entre todos los intérpretes quedó patente en cada cambio de ritmo, guiando al público por un viaje que recorrió momentos soul, rock y funk con intensidad creciente. No dejamos sin mencionar a Paco López a la guitarra y coros, Ekain Elorza a la batería y David Schulthess a los teclados y coros, que sin ellos no tendría razón de ser Morgan.

El Hotel Tour 2025 no es solo una gira, es una experiencia. En Salamanca, la banda supo convertir cada canción en una estancia distinta, transitando por sonidos soul, rock y pop con naturalidad y personalidad propia. 

La complicidad entre los músicos fue constante, dejando momentos de improvisación controlada y miradas cómplices que reforzaron la sensación de estar asistiendo a algo auténtico y cercano, pese al gran formato del recinto.

Canciones como River, Cruel o Home se transformaron en puntos álgidos del repertorio, mientras que las piezas más esperadas consiguieron el clímax festivo que toda gran noche musical merece. 

Un final de diez con los temas «Home«, «Sargento de Hierro» y «Another Road» para concluir la velada. El cierre del concierto confirmó lo evidente: Morgan vive uno de los mejores momentos de su carrera. Salamanca respondió con una ovación prolongada, consciente de haber presenciado un directo honesto, elegante y emocionalmente poderoso.

Una noche para recordar, en la que la música fue refugio, celebración y punto de encuentro entre banda y público.

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