Salamanca es una ciudad universitaria por excelencia y, durante las vacaciones de Navidad, la mayoría de los estudiantes regresaban a sus ciudades de origen. Esto provocaba que el 31 de diciembre “real” la ciudad estuviera mucho más vacía de lo habitual. Como respuesta espontánea, los universitarios comenzaron a adelantar su propia Nochevieja a mediados de diciembre, antes de marcharse a casa.
Al principio fue algo informal y autogestionado: grupos de estudiantes quedaban en bares del centro y, poco a poco, empezaron a concentrarse en la Plaza Mayor, replicando el ritual de fin de año.
Con el paso del tiempo, esta celebración improvisada fue creciendo hasta convertirse en una macroconcentración estudiantil. A finales de los 90 y principios de los 2000, la Plaza Mayor ya reunía a miles de personas y el Ayuntamiento comenzó a regular y organizar el evento, incorporando escenarios, música y dispositivos de seguridad.
La Nochevieja Universitaria de Salamanca, celebrada el pasado jueves en la emblemática Plaza Mayor, volvió a convertirse en uno de los eventos más multitudinarios y esperados del calendario festivo salmantino. Miles de estudiantes y jóvenes llenaron el corazón de la ciudad para despedir el año al ritmo de la música y siguiendo una tradición que ya es seña de identidad.
La noche arrancó con el DJ local Alex Díez, encargado de abrir la velada y calentar el ambiente desde los primeros compases. A continuación, tomaron el relevo los ganadores del concurso de DJs, B2BProyect.

Uno de los momentos más destacados llegó con la actuación de Mafalda Cardenal, que subió al escenario para interpretar tres canciones, aportando un tono más pop y emocional antes del tramo final de la noche, que dejó con ganas de más a todos los asistentes. Tras su intervención, fue el turno de Chema Rivas, que mantuvo la energía en lo más alto con un repertorio pensado para todos los asistentes.

El cierre de la Nochevieja Universitaria corrió a cargo del DJ Dani Serra, quien puso el broche final a la celebración justo antes del momento más esperado: la llegada de la medianoche y el reparto de las 12 gominolas verdes, una tradición ya inseparable de esta cita y que volvió a vivirse con entusiasmo colectivo.
Una fiesta que ya se ha convertido en tradición y que tardó en arrancar y llenar la plaza, pero finalmente a partir de la actuación de Mafalda Cardenal, la afluencia de gente fue creciendo hasta tener el lleno completo de la plaza.

