Tu Otra Bonita: reinventarse para volver a conquistar Sonorama
Hay bandas que evolucionan poco a poco. Otras cambian de sonido sin terminar de encontrar el camino. Y después está Tu Otra Bonita, que parece haber entendido que, para seguir avanzando, a veces hay que atreverse a dejar atrás buena parte de lo que uno había construido.
En Sonorama Ribera 2026 quedó claro que aquella decisión no solo ha funcionado.
Ha funcionado muy bien.
La banda llegaba a Aranda con una propuesta renovada radicalmente respecto a la imagen que muchos podían tener de Tu Otra Bonita. Su último trabajo ha dado la vuelta al concepto de la banda y ha abierto una etapa mucho más ambiciosa, más directa y con una producción pensada para escenarios cada vez mayores.
Y el público respondió.
Un nuevo Tu Otra Bonita
El Tu Otra Bonita que apareció en Sonorama no es exactamente el que muchos recordaban.
Hay una renovación evidente. Una búsqueda de nuevos sonidos y una manera diferente de construir las canciones que demuestra que la banda no ha querido limitarse a repetir una fórmula que ya funcionaba.
El riesgo, en estos casos, es evidente: cuando un grupo modifica su identidad puede perder por el camino a parte de su público.
Aquí ocurrió justo lo contrario.

Tu Otra Bonita: una transformación que puede abrirles un nuevo camino
Si hubo una banda que sorprendió especialmente durante esta primera jornada, esa fue Tu Otra Bonita.
Y no solo por la cantidad de público que consiguió reunir. Su concierto fue uno de los más multitudinarios de toda la jornada, hasta el punto de superar en asistencia a León Benavente, con quien compartían horario.
Lo más interesante, sin embargo, no estaba únicamente en las cifras.
Tu Otra Bonita parece haber decidido dejar atrás buena parte de la fórmula que les había acompañado durante años. Su último disco supone una renovación radical de su propuesta, mucho más orientada hacia el rock y con una personalidad bastante más contundente.
Canciones como “Alitas de mar” pertenecen a esa etapa anterior que todavía forma parte de su repertorio y de la identidad que les hizo reconocibles. Pero la transformación llega con su nuevo trabajo, donde la banda parece mirar hacia otro lugar.

Y ese nuevo camino resulta especialmente interesante en un momento en el que el rock de autor español atraviesa un curioso vacío.
La sombra de Extremoduro y Robe sigue siendo enorme, pero el espacio que dejan detrás es difícil de ocupar. No se trata de copiar una fórmula ni de intentar convertirse en otra banda. Se trata de encontrar una identidad propia dentro de ese territorio de rock, poesía, melodía y canciones capaces de crecer hasta convertirse en himnos.
Y ahí es donde Tu Otra Bonita podría haber encontrado una fórmula inesperada.
Su nueva etapa se acerca mucho más a ese universo. Más guitarras, más rock, más contundencia y una actitud que parece preparada para escenarios de mayor tamaño.
Quizá sea demasiado pronto para decir que están llamados a ocupar el vacío que han dejado Extremoduro y Robe. Pero sí parece evidente que han encontrado un camino que podría llevarles mucho más lejos de donde estaban antes.
Y el público de Sonorama pareció entenderlo.
Porque hay una diferencia importante entre que una banda tenga éxito y que una banda parezca estar encontrando el momento exacto para dar un salto.
Tu Otra Bonita está, posiblemente, en ese punto.

Además, hay un detalle que no debería pasar desapercibido: fueron ellos mismos quienes decidieron no tocar en uno de los escenarios principales. Una decisión respetable, pero viendo la respuesta del público, resulta difícil no pensar que estaban preparados para asumir ese reto.
El escenario no define el tamaño de una banda.
Y esta vez, el público dejó bastante claro que Tu Otra Bonita ya juega en una liga mucho más grande de la que algunos podrían pensar.
